Wednesday, October 30, 2013

Retail: buscando competitividad en precios y en valor (primera parte)



Por: José Abarca, Director CAMCAR SPMG - Presidente OutClass Advisors.

Frecuentemente, cuando hablo de optimización de valor y precios (value-pricing) con ejecutivos del sector de retail (venta al detalle, p.ej. supermercados, farmacias, electrodomésticos…) en Latinoamérica, tienden a expresar su escepticismo sobre la aplicación y beneficios de estas prácticas en su industria.

La verdad es que los entiendo perfectamente. El retail tiende a ser una sector sumamente competitivo, donde la palanca de precios es usada constantemente en sus distintas formas (precios bajos todos los días, descuentos, promociones…) para atraer y retener clientes. El sector es además muy sensible a los vaivenes económicos, lo que en épocas de vacas flacas exacerba la presión sobre los precios para no perder participación de mercado. Y como si fuera poco, muchos retailers (al menos los modernos) tienen poco margen para mejorar su estructura de costos: sus cadenas de abastecimiento suelen ser eficientes (es su razón de ser), las políticas agresivas de negociación con sus proveedores y empleados generan cada vez más resistencia social y, las mejoras en costos (sobre todo los fijos) no impactan tanto la rentabilidad como se cree.

¿Ante esta realidad, cómo pueden las prácticas de value-pricing impactar el desempeño de los retailers? En mi opinión, existen dos grandes áreas que los actores de este sector deben investigar. La primera y menos analizada es la propuesta de valor. La segunda es el posicionamiento percibido de precio. Para ser justo, el uso de software de optimización/predicción puede constituir una tercera opción. Sin embargo, con respecto al uso de software avanzado, me limitaré a decir que si bien los proveedores de estas soluciones proclaman ganancias rápidas y altas, no es una alternativa que esté al alcance de todos los retailers. Esto debido a que la inversión inicial para adquirir e implementar el software es multimillonaria y requiere además un esfuerzo adicional para preparar a la organización (clarificación estratégica, formación, procesos…) a la llegada de estos sistemas.

En este primer artículo sobre el tema, me enfocaré en explorar algunos factores importantes, que están moldeando el perfil de los consumidores, impactando por consecuente el modelo de negocios de los retailers y por ende su propuesta de valor. En un artículo posterior, presentaré un esquema para manejar el posicionamiento percibido de precio.

Sorteando los baches coyunturales
En tiempos de incertidumbre económica, de recesión o de poco crecimiento, es normal que el precio se vuelva un factor de decisión importante para un mayor número de clientes. Sin embargo, esto no significa que bajar o mantener los precios sea la única alternativa de los retailers para atender este segmento. Las épocas de vacas flacas también generan cambios en los hábitos de consumo de los clientes, que van más allá de su sensibilidad al precio.

En algunos países, particularmente en el sector de alimentos, se ha observado que durante las recesiones los consumidores se alejan de los productos innovadores (nuevos sabores u empaques…) y se concentran en productos tradicionales (lo conocido da seguridad). Si un retailer detecta esta tendencia en sus clientes, puede modificar su mezcla de productos (y su comunicación), para captar un porcentaje más alto de la demanda que se orienta a productos tradicionales.

Otra opción es ofrecerle a los consumidores diversos arbitrajes de precio-valor. Por ejemplo, algunos consumidores podrían optar por tamaños más grandes (o productos atados) donde el precio por unidad (gramos, mililitros…) es inferior, aunque tengan que abandonar un poco de conveniencia. Otros, que tal vez tengan problemas de flujo de caja, optarán por comprar mini-formatos (ej. ampollas de champú) que les permitan satisfacer sus necesidades inmediatas, aunque el precio unitario sea mayor. Esta última táctica ha sido empleada por grandes empresas de consumo masivo en países como España, Portugal y Grecia, que han sido golpeados fuertemente por la crisis económica.

La pregunta clave es: ¿tiene su empresa la capacidad para identificar a tiempo los cambios repentinos en los hábitos de consumo, con el fin de adaptar su propuesta de precio y de valor?

Mirando hacia el futuro
Además de los factores coyunturales, existen tendencias de largo plazo que están modificando las expectativas de valor de los consumidores. A continuación abordaré algunas de las más importantes, que si bien se observan con más intensidad en países desarrollados, también están tomando fuerza en mercados emergentes.

  • Empoderamiento del consumidor: el cliente tiene cada día más información disponible para tomar una decisión y poder comparar fácilmente los precios (y los beneficios) de los productos, usando por ejemplo sitios web de comparación de tarifas, blogs de usuarios, etc.
  • Evolución del hogar tradicional: el tamaño promedio de los hogares disminuye, pero también su composición (monoparentales, de mismo sexo, reconstituidas…).
  • Envejecimiento del consumidor: la población mundial está envejeciendo, a tal punto que ya se habla del auge de la silver economy (personas con cabello gris), que trae consigo una serie de nuevas necesidades y mercados potenciales.
  • Encarecimiento de la energía: se espera que el costo de la energía sigan a la alza, al menos en términos absolutos, lo que tiene un impacto sobre el costo de movilizarse hacia un punto de venta (ej. grandes centros comerciales periurbanos) y de servir a los clientes.
  • Otra perspectiva del consumo: la idea de que consumir más equivale a mayor bienestar está siendo contestada, debido a problemas como la obesidad, el impacto ambiental, la inocuidad de los alimentos (ej. crisis de la vaca loca), las disparidades sociales, etc. Existe una clara tendencia, sobre todo en personas de alto poder adquisitivo, a consumir productos que apoyen una causa o ideal (social, económico, ecológico…).
  • Consolidación de los actores: el número de retailers independientes tiende a disminuir, al ser adquiridos por jugadores más grandes.

Definiendo una identidad: quién soy, a quién atiendo y qué ofrezco
Ante estas fuerzas coyunturales y de largo plazo, los retailers deben tener clara cuál es su propuesta de valor significativa, diferenciada y sostenible. ¿A qué me refiero con estos términos?

  • Significativa: ofrecer algo que sea importante para el cliente, con el fin de que me preste atención.
  • Diferenciada: ofrecer algo que sólo yo puede ofrecer (difícil de copiar), o que puedo ofrecer mejor que los demás.
  • Sostenible: mantener mi ventaja competitiva en el tiempo, de manera rentable. Por ejemplo, atraer clientes provocando guerra de precios constantes es para muchas empresas insostenible a mediano y largo plazo.

Philippe Moati, uno de los investigadores más reconocidos de esta industria, explica que el gran reto de los retailers es pasar de un enfoque de productos a un enfoque de clientes. Este cambio de modelo de negocios puede ser radical, ya que la fuerza histórica de los retailers ha sido su capacidad para comprar y distribuir productos de manera costo-eficiente.

Para lograrlo, primero deben entender muy bien cuáles son las necesidades, hábitos, valores y expectativas de su mercado meta. Moati sugiere que el mercado meta escogido sea muy específico, ya que existe una tendencia de “desmasificación” o “individualización” del consumidor y además, desde un punto de vista operativo, es muy difícil atender de manera exitosa a segmentos fragmentados. Tradicionalmente, los mercados se han definido por criterios socio-demográficos y geográficos, pero también pueden definirse por momentos de consumo. Por ejemplo, el target de una tienda de conveniencia urbana pueden ser los profesionales, solteros, que salen de su oficina tarde y necesitan comprar una cena fácil de preparar (pre-cocinada…).

La venta al detalle está evolucionando de un comercio masivo (o extensivo), donde con un solo formato o marca se intenta venderle de todo a todos, hacia un esquema comercial de precisión (o intensivo), donde se usan formatos diferenciados (tiendas de conveniencia, cash & carry, punto de venta efímeros…) para profundizar la relación con un cliente o grupo de clientes similares.

Segundo, pensemos que un consumidor no compra un producto por el producto en sí, sino más bien por los efectos positivos que puede extraer del mismo. Los retailers exitosos serán aquellos que puedan ayudarle al cliente a extraer mayor valor (económico, psicológico…) de los productos que compra. Esto implica pasar de un modelo transaccional, limitado a vender un producto, a un modelo servicial. Por ejemplo, los retailers pueden intervenir: en la formación del cliente, entregando el producto a domicilio, en la instalación, en el mantenimiento y reparación, ayudando a escoger los productos/servicios complementarios, simplificando la compra de consumibles, facilitando el reciclaje/eliminación del producto, etc.

Existen actualmente casos concretos de esta tendencia a vender soluciones más integrales, como son la fusión de las ofertas de banca y seguros, las clases de manualidades ofrecidas por las tiendas de decoración para el hogar, las aseguradoras que dan alarmas contra robo e incendio, o el acceso a los beneficios de un vehículo sin adquirirlo (leasing con mantenimiento y pólizas incluidas…). Sin embargo, queda mucho por hacer, ya que la evolución hacia un modelo servicial requiere la aplicación de competencias muy distintas, que no tienen los retailers actualmente.

Una manera de hacerle frente a este reto, es que los retailers se vuelvan integradores de servicios (no necesariamente proveedores de los mismos), facilitando la interacción del cliente con terceros que le ayuden a solucionar problemas y a extraer mayor valor de sus productos. Otra estrategia consiste en crear plataformas multicanal, donde se multiplican los puntos de contacto con el cliente. Estos puntos pueden variar por su estructura: puntos físicos y virtuales (web, móvil), puntos afianzados y de corta duración (pop-up stores). Pero también pueden variar por su objetivo: informar y educar, reparar y dar mantenimiento, comprar, desechar…

Para muchos retailers estos cambios se darán a mediano y largo plazo, pero su conceptualización e implementación deben empezar en el presente, ya que probablemente será un proceso de aprendizaje por ensayo y error. Para otros, como los que venden electrodomésticos y equipos electrónicos, la situación es más apremiante. BestBuy es el caso típico de un retailer tradicional dominante, que debe reinventar una propuesta de valor significativa, diferenciada y sostenible, para hacerle frente a actores poderosos como Amazon.

¿Por qué deberían los retailers revisar sus propuestas de valor y eventualmente evolucionar hacia un modelo servicial? Veo al menos dos objetivos: fidelizar al cliente y  encontrar nuevas oportunidades para generar ingresos. Esto se logrará principalmente i) ocupando un mayor espacio en el proceso de consumo de sus clientes (no limitarse únicamente a la etapa de compra) y ii) capturando suficiente información sobre los motivos, expectativas, hábitos, necesidades (etc) e sus clientes, para poder ofrecerles soluciones pertinentes y rentables.

Si Usted está en el sector de retail, sin importar su tamaño y línea de negocio, es hora de que piense cómo capturar, retener y rentabilizar clientes usando otras palancas que el precio. De lo contrario, puede que pronto tenga un lugar en el cementerio de ilustres retailers que se quedaron dormidos en sus laureles.

Monday, September 23, 2013

SPMG en los medios: Siglo 21 - Guatemala - Agosto 2013

Publicado por Siglo 21 en http://www.s21.com.gt/costos/2013/08/27/pricing-una-herramienta-para-lograr-mayor-renta / por Geldi Muñoz; gmunoz@siglo21.com.gt

Pricing, una herramienta para lograr mayor renta
Para aumentar rentabilidad no se trata de reducir los costos o calidad del producto.

El pricing es la rama del management que se encarga de optimizar los precios de las empresas, con el objetivo de ayudar al empresario a alcanzar sus metas, las cuales pueden ser crecimiento en ventas, cuotas de mercados o rentabilidad.

El director regional de Strategic Pricing Management Group (SPMG), José Abarca, indica que este término no es nuevo, pero que ha cobrado auge a principios de este milenio, pues tradicionalmente se veía como fijar precio, pero se trata de hacerlo de una forma más óptima. “Es la primera palanca de rentabilidad, un cambio de 1% en los precios de la empresa durante un año le van a traer más rentabilidad que subir su volumen de venta en 1% en ese año o reducir sus costos, ya sean fijos o variables”, dice.

Según estudios, afirma, una mediana o grande empresa que mejore sus precios en 1% le representará el 11% de rentabilidad, mientras que si aumenta el 1% de sus ventas o en reducción de costos, le representará un 3% y 7%, respectivamente.

Abarca asegura que es necesario que las empresas entiendan que para aumentar rentabilidad no se trata de reducir los costos, calidad del producto o servicio, aumentar volúmenes o hacer promociones. “Dentro de las diferentes prácticas de fijar precios hay una que se llama precios basados en el valor, significa que para fijar mi precio voy a entender primero que es importante para el cliente, ya sea corporativo o consumidor individual. No es un tema de subir o bajar precios, es adaptar el precio y la oferta de valor a lo que el cliente necesita”, asevera.

Señala que si una empresa baja muchos sus precios para ganar ventas, se puede crear una guerra de marca con los competidores, lo cual puede hacer que las corporaciones pierdan dinero o que los compradores crean que hay problema con la calidad del producto.

Friday, July 19, 2013

¿Quiere mejorar su rentabilidad? Revise su compensación variable.

Por: José Abarca, Director CAMCAR SPMG - Presidente OutClass Advisors.

La compensación variable es una de las palancas más poderosas que puede mover una empresa para hacer que sus colaboradores se enfoquen en objetivos organizacionales primordiales.
 
De hecho, en puestos comerciales no es extraño ver que la parte variable supere el 50% de la compensación y representa una inversión considerable para las empresas. En esta ocasión, me gustaría abordar algunas oportunidades de mejora de la compensación variable, que impactan fuertemente la rentabilidad, con el caso de la empresa MediAnuncios (nombre modificado).
 
Situación
MediAnuncios (MA) vende espacios publicitarios en distintos medios, p.ej. revistas, periódicos, redes sociales, etc. Sus ventas han crecido año con año, pero sus beneficios totales se han estancado. Los altos directivos de MA han decidido que es hora de tomar acciones de Pricing (gestión de precios) para incrementar la rentabilidad de la empresa.
 
Verifique si su compensación variable apoya sus objetivos
Analizando la compensación variable del equipo comercial de MA, notamos que está compuesta principalmente por i) comisiones sobre las ventas realizadas, cuyos porcentajes varían en función del medio (ej. 10% en periódicos deportivos; 5% en revistas…) y ii) incentivos por alcanzar y rebasar metas de ventas. ¿Le suena familiar este modelo?
 
Queda claro que un esquema así motiva a los ejecutivos a vender volumen. Asimismo, un análisis estadístico de desempeño comparativo entre ejecutivos permitió observar que ante presiones competitivas u objeciones de precio por parte de compradores, los ejecutivos tendían a otorgar descuentos hasta donde fuera posible, con el fin de asegurar la venta (y por tanto su comisión) y pasar rápidamente a “cazar” otros clientes.
 
En este caso, el esquema de compensación es totalmente coherente con los resultados actuales de la empresa: promueve el volumen, no la rentabilidad.
 
Integre la rentabilidad en su compensación variable
Tal vez esté pensando que el problema no es la compensación, sino la libertad que MA le otorga a sus vendedores para ofrecer descuentos. Sin embargo, veamos el siguiente escenario. Si la venta de un espacio que vale $100 deja $10 de margen neto, bajar el precio en tan solo 5% reduce el margen neto a $5, ¡es decir menos 50%!, asumiendo que los costos y el volumen se mantengan constantes. Mientras tanto, si el vendedor recibe un porcentaje fijo sobre esa venta (digamos 5%), su pérdida es proporcional al descuento que otorga (pasa de 10$ a $9,5). El poner límites de descuento bajos no es suficiente para obtener un comportamiento comercial que favorezca la rentabilidad.
 
Por lo tanto, la compensación variable debe premiar las ventas que se logran con márgenes altos y castigar aquellas que se cierran con descuentos. Una manera relativamente sencilla de hacerlo es aplicándole a las ventas un factor multiplicador “corrector” (lo llamaremos K). El valor de K debe variar en función del volumen de la transacción, pero también de la rentabilidad y el precio meta de cada producto/servicio.
 
Independientemente de cuál sea el valor de K, el objetivo de aplicarlo es doble: i) incentivar los comportamientos comerciales deseados y ii) alinear los beneficios de los vendedores con los resultados de la empresa.
 
Busque coherencia entre la compensación de todas las áreas
Si bien el comportamiento de la fuerza de ventas impacta fuertemente la rentabilidad, otras áreas de la empresa también toman decisiones que afectan sus márgenes. En el caso de MA, el desempeño del dpto. de Producción se medía por la capacidad para usar al máximo la capacidad instalada (diseño de anuncios, impresiones, espacio negociados con antelación…), lo que provocaba que apoyaran todas las acciones corporativas que trajeran volumen adicional, sin importar los márgenes. Mercadeo por su lado se enfocaba en generar demanda potencial (leads), sin medir la rentabilidad potencial o real de los prospectos que atraía.
 
Al integrar indicadores de rentabilidad en la compensación variable y en la evaluación de desempeño de las áreas de la empresa, siempre y cuando sean pertinentes, estará aprovechando oportunidades para capturar mayores ganancias, pero también disminuirá la incidencia de conflictos que surgen cuando las estas áreas persiguen objetivos discordantes.
 
Genere confianza en los cambios a su compensación variable
La compensación es uno de los factores más importantes para atraer y retener talento. Por esta razón, todo cambio debe prepararse cuidadosamente, con especial atención a los dos siguientes puntos.
 
Primero, prepare el terreno y alístese para hacerle frente a cierto nivel de resistencia. Comunique ampliamente las razones del cambio en la compensación. Explique que el objetivo de los nuevos esquemas es mejorar los resultados de la empresa enfocándose en la rentabilidad de las ventas; evite dar la impresión de que se trata de ahorrar dinero recortando la compensación de los vendedores. Si al poco tiempo de haber introducido los nuevos esquemas nota que sus vendedores se quejan con más frecuencia o vehemencia de la calidad de los productos, plazos de entrega y otros elementos de su propuesta de valor, no lo tome mal ya que muy probablemente es un síntoma de cambio de comportamiento: ahora para ganar una transacción ante presiones competitivas y objeciones del comprador, los vendedores intentarán mejorar otros aspectos de la oferta antes de bajar el precio.
 
Segundo, dele a los vendedores (y otros colaboradores involucrados) las herramientas (ej. reportes, sistemas de cálculo de rentabilidad de transacciones comerciales) para que  alcancen sus metas de rentabilidad y midan su desempeño. Estas herramientas deben ser fáciles de entender, transparentes y fiables. Hemos vistos muchos esquemas de compensación fallar simplemente por errores (supuestos o reales) en el sistema de cálculo de incentivos y porque no permiten que los vendedores visualicen rápidamente los cambios que deben hacer para mejorar sus resultados.
 
En resumen
La compensación variable es una poderosa palanca para alcanzar objetivos organizacionales, dentro de los cuales debería estar la rentabilidad y no sólo el volumen. Sin embargo, muchos esquemas de compensación (y de evaluación del desempeño) no motivan a los colaboradores a tomar decisiones que incrementen los márgenes.
 
Existen maneras relativamente sencillas de modificar la compensación, para que apoye la rentabilidad. No obstante, las modificaciones deben acompañarse de otros cambios (coherencia entre dptos, herramientas…), para sacarles el máximo provecho y evitar que esquemas bien intencionados terminen descarrilándose.

No puedo…no necesito: mitos sobre gestión de precios que nos impiden mejorar nuestra rentabilidad

Por: José Abarca, Director CAMCAR SPMG - Presidente OutClass Advisors.

¿Sabía Usted que una variación promedio de tan solo 1% en los precios impacta más la rentabilidad que cambios similares en costos o en volúmenes? La gestión de precios (pricing) es la primera palanca de rentabilidad en las empresas, sin embargo todavía es un área de management muy poco conocida en Latinoamérica.

Una de las barreas más importantes en pricing es la existencia de mitos, o creencias limitantes, que impiden que las empresas se den a la tarea de cuestionar y mejorar sus prácticas actuales. En esta ocasión quisiera abordar brevemente los cuatro mitos que más frecuentemente encuentro al conversar con empresarios y ejecutivos de distintas industrias en la región.

Mito #1. Estamos en un mercado competitivo, sólo podemos cambiar los precios hacia abajo
Esta creencia se basa generalmente en la premisa de que a los clientes sólo les interesa obtener precios bajos. Sin embargo, nuestras investigaciones han revelado que en promedio sólo un 33% de los clientes son sensibles al precio.

Las empresas llegan a tener esta percepción errónea de sus clientes por muchas razones, pero quisiera mencionar dos soluciones.  Primero, no se enfoque demasiado en sus competidores. Muchas empresas están dispuestas a gastar sumas importantes para obtener inteligencia competitiva, pero no invierten lo suficiente en conocer las necesidades de sus clientes y cómo estos perciben el valor de lo que su empresa ofrece. Recuerde que el cliente es quien decide qué quiere comprar y cuánto está dispuesto a pagar. Las empresas que no entienden realmente a los compradores que componen el otro 66% del mercado, tratan a todos sus clientes sin mayor distinción. El riesgo es que desaprovechen oportunidades para ofrecerles algo diferente y cobrar más, o  peor aún, que se enfrasquen en segmentos que no pueden atender de manera rentable.

Segundo, hay empresas que se enfocan en la cuota de mercado como principal indicador de desempeño y la buscan usando excesivamente precios agresivos, sin emplear otras palancas (calidad, servicio, marca, canales…) para alcanzarla. A menudo, esto genera represalias de la competencia, a punta de descuentos y promociones. Si su empresa está en esta situación, debe decidir lo quiere realmente: ganar/mantener cuota, u obtener mayores ganancias. La cruda realidad es que en la mayoría de los casos no se pueden alcanzar ambos objetivos.

Mito #2. Nuestros productos son commodities y el mercado fija los precios
Si su empresa vende commodities, póngale atención a los elementos conexos que ofrece o puede ofrecer, por ejemplo: términos de pago, garantía, flete, tiempo de respuesta, asesoría, productos/servicios adicionales (add-ons), almacenamiento, embalaje y etiquetado a la medida, etc. La pregunta clave es: ¿si todos vendemos el mismo producto básico al mismo precio, cómo decide el cliente con cuál proveedor hace negocios?
Al identificar esos elementos que son realmente importantes para sus clientes, podrá crear propuestas de valor diferenciadas cuando sea oportuno (ej. aprovechar ventaja competitiva o atender una necesidad insatisfecha), aumentando así la posibilidad de tener esquemas tarifarios más rentables.

Mito #3. Nuestro pricing está bajo control porque los vendedores tienen un límite para dar descuentos

Primero, investigue realmente qué tan controlada está la situación. ¿Tienen en su tablero de mando un indicador que le permita medir la desviación de precio real vs precio de lista, mes a mes, por vendedor, zona, sku y segmento de cliente? ¿Puede identificar fácilmente la cantidad y el monto de solicitudes de descuentos excepcionales que fueron aprobadas o no? ¿Verifica la correlación entre descuentos otorgados y volumen vendido? Si nunca ha hecho este análisis, probablemente se llevará una desagradable sorpresa, pero será uno de los hallazgos más importantes y reveladores que pueda obtener.

Segundo, ¿cómo definió sus precios de lista y sus descuentos estándar? ¿En función de sus costos y de su competencia, o en función de las necesidades y percepciones de sus clientes? Si no se ha enfocado en sus clientes para fijar sus tarifas, está dejando dinero sobre la mesa, con o sin descuento.

Mito #4. No definimos los precios, lo hacen los distribuidores o los minoristas

Este es un reto común a todas las empresas que van al mercado a través de terceros. Sin embargo, existen maneras de orientar los precios y el comportamiento de los intermediarios, para que apoyen los objetivos de su empresa. Primero, debe investigar qué motiva al intermediario a vender sus productos. ¿Son generadores de volumen/tráfico o sirven para mejorar el margen? ¿Le permiten diferenciarse de sus competidores?

Segundo, debe entender cómo le generan valor a los intermediarios los distintos incentivos que su empresa otorga (comisiones, descuentos, productos gratis, términos de pago, capacitación, publicidad conjunta…). Vemos frecuentemente que las empresas invierten en incentivos que los intermediarios aceptan, pero que no los motivan a vender adecuadamente sus productos. Corregir esta situación no implica darles más cosas, sino más bien modificar la mezcla de incentivos actuales. Por ejemplo, algunos estarán interesados en tener un menor descuento anual por volumen, a cambio de incrementar la inversión en publicidad conjunta. Otros preferirán tal vez más producto gratis y menos publicidad.

En resumen
Ya sea que alguna de estas situaciones aplique en su empresa, o que tenga retos distintos, evite caer en la tentación de pensar que no puede o no debe ponerle atención a sus prácticas de gestión de precios. Las oportunidades para capturar mejoras en pricing se esconden en muchos lugares, desde la etapa de definición de precios hasta su aplicación efectiva en el mercado. Pueden parecer pequeñas ganancias, pero tendrán un gran efecto sobre sus resultados finales.

Wednesday, May 22, 2013

Pricing Meets Customer Insights



The Wonderful World of Data
                -   by Michael Hurwich.

It’s time for businesses to use the voluminous reams of data available to distill rich insights into customer value expectations.  The World Economic Forum – Global Competitiveness Report 2012-13 reported the Country of Canada ranked 22 sophistication.  Fortunately, with the advent of cloud-based data warehousing, there are reams of data available to draw some conclusions around customer insights, where limited information was available in the past but only to a select few.

Every business creates data. But what separates the leaders from the followers in how they interpret and execute upon the data. Smarter Analytics and SmartCloud solutions give businesses the ability to harness insights and put into practice price-value strategies and tactics in real-time in order to gain significant advantages over competitors both regionally and globally.

Two companies using Big Data customer insights are Verizon Superpages and the Yellow Page Group in Canada.  Both companies are looking to gain predictive insights into their visitors’ behaviors.    As a result, they are able to measure marketing and pricing campaigns with more accuracy, match the overall user experience and expand their online and mobile presence.

Big data is helping companies to reinvent themselves in a transformative way.  Traditionally, smarter analytics resided with individuals (usually in Finance or Marketing) sorting product data in Microsoft excel. To obtain the data, SQL Server Queries had to be requested and run, causing much stress attempting to obtain back-end mainframe time.  Even worse, the need to make such requests from companies IT Department that was and is being pulled in different directions from within and across the companies various functional silos to accommodate their own specific needs.

If Canada is any example of advanced business acumen, then the world has a tremendous opportunity ahead to develop sophisticated tools to understand customer needs, desires and derived benefits.  Any person within a company (assuming they have a dedicated license) is at the frontier of utilizing large streams of cloud-based regional or global data to customize products and services to relevant consumers.  To deliver value.  The old adage that “information is power” will continue to be embraced by those companies striving to take leadership roles in their respective verticals.  I predict there will soon be a position created within companies.  The tile will be a Consumer or Customer Insights Officer.

Harnessing the power of analytics and cloud-based computing will deliver a new kind of pricing power.  One that is predictive and demand-based in real time.  Technology is evolving the world of customer insights.  We are moving from pricing products and services in a vacuum or referencing competitors towards customer solutioning. The present is about personalizing the customer experience and matching appropriate pricing strategies and tactics to capture the benefits of the solution.

Wednesday, May 15, 2013

Pricing Expertise Grows Enterprise Value for Early-Stage Companies - Part 1


VC firms should invest in portfolio companies' pricing excellence

Steven Forth Partner Software and Cloud Strategy at SPMG
  • Pricing excellence is a critical success factor for early-stage companies, but one where companies often stumble
  • Pricing is based on value, and an understanding of value cascades through all product development, segmentation, marketing and sales decisions
  • You cannot wait until you are in the market to come up with a compelling approach to pricing
  • There are high-impact ways to help your investees with best practices today

The Impact of Pricing Excellence

Industrial firms have understood the power of the pricing lever for years. A 1% increase in average price drives more additional profit than a 1% increase in revenues or a 1% reduction in costs (see for example Pricing and Profitability Management by Julie Sheehan, Mike Simonetto, Larry Montan and Chris Goodin of Deloitte). Leading firms have invested heavily in developing pricing strategy and improving pricing practices and have consistently generated a high ROI on these investments.

But there has been much less focus on the importance of pricing to early-stage companies. Some people will say that pricing is a secondary issue, one that can be addressed later after market traction has been demonstrated. Or that early-stage companies should concentrate on product-market fit and that if they get that right the rest falls into place. There are even investors who believe 'the market sets the price.' All of these people are wrong. Without pricing excellence early-stage companies cannot meaningfully
  • Segment their markets to focus where they can win
  • Make effective product investment decisions that will create value
  • Establish the compelling value stories that they need to have a market impact
And pricing is a critical vector for innovation in its own right. Companies that deliver a new pricing model are much more likely to win high returns for investors than those with a 'me too' approach. Google and Pay per Click advertising is a compelling example. And with the advent of cloud computing and the infiltration of software into many new and existing product categories we are entering a golden age of pricing innovation. Investors need to drive their portfolio companies to take advantage of this.

What is Pricing Excellence?

Pricing excellence is about more than just picking a number. For B2B companies it begins with an understanding of differentiated economic value.

What does this mean? Economic value is always for a specific customer (or a well defined market segment) relative to an alternative. And there is always an alternative, whether it is a direct competitor, a substitute, ‘doing what we have always done’, or even ‘doing nothing’.  Economic value is the ways in which a solution (i) increases a customer’s revenue (ii) decreases operating costs, (iii) decreases operating capital or (iv) decreases capital investment.

In consumer markets value is often more psychological and social than economic (though there are exceptions in these tough economic times). Here the best practice is to treat price as part of the overall brand concept and to tie pricing into the brand benefit ladder.

Too many companies begin with product development, then look at their costs, come up with a price and finally see if there are any customers willing to buy at that price. They may never understand how the customer gets value relative to the alternatives. A better process is to start by understanding customers and how to create differentiated value for them. This determines product features and price. The customer doesn’t really care about the vendor’s costs. Of course if your investee cannot find customers and then deliver and capture value at a price that is well above cost there will not be a business; but you want to know this before you make an investment and not after.

Companies also need to have pricing discipline. They need to understand and stand behind their pricing and be able to communicate it to the market. Some early-stage companies, desperate for revenues, default to discounting and call this an investment in the market. One should only make an investment in anticipation of a return, so always ask what return is expected on the discount and how this return will be captured. In most cases, price objections reflect a failure to communicate differentiated value (or the absence of differentiated value) and not actual pushback on price. Discounting is the easy way out.

Pricing excellence
  • Is based on an understanding of value
    (economic in B2B products; 
    psychological and social for B2C)
  • Uses pricing metrics that align with how the customer gets value
  • Is tuned for each market segment
  • Requires discipline and courage or it will be eroded by ad-hoc discounting
  • Is part of a coherent go-to-market strategy
When does pricing excellence matter?

Defining market segments
Segmentation, even micro segmentation, is emerging as a best practice for early-stage companies. We don’t want to boil the ocean and we need to use capital efficiently. Too many segmentations are based on large-picture demographic variables. The best practice is to use value drivers and the customer buying process as the foundation of a market segmentation. The work done to understand value is a critical input into segmentation. Demographics can then be used as proxies and to estimate the size of an opportunity.

Making product investment decisions
Time is life for start-ups and many choices need to be made on what goes into a solution and what can be left out. Understanding value is a critical lens for making these decisions. One wants to invest in those features that increase differentiation value.

Designing the go-to-market strategy
A good go-to-market strategy is targeted at a small number of market segments and is aligned with the customer buying process. It is critical to get pricing right as a poor pricing structure can kill the best product in the best segment. Ask your investee if the pricing metric (the unit in which the solution is priced) aligns with how the customer is able to buy and how the customer gets value. Make sure the pricing metric does not stand in the way of adoption. For example, the always popular ‘per user’ price can smother a viral adoption model. And the pricing strategy (penetrate, skim, market following) needs to be coherent and aligned with the go-to-market approach.

Building content for inbound marketing
Inbound marketing is another best practice that is drawing a lot of attention. Good inbound marketing depends on providing the right content at the right time so that the customer’s natural buying process is well supported and value is provided each step of the way. Communicating differentiated value, establishing the most relevant alternative in the buyer’s mind, and managing price expectations are all a critical parts of inbound marketing.

Negotiating sales
If a sales person is not able to communicate the economic differentiation value to a buyer the only fall back is to negotiate on price. And few things destroy an early stage company’s value like early and persistent discounting.

In our next post we will focus in on how early-stage companies can come up with a pricing metric and use it to drive innovation.

Wednesday, May 1, 2013

STRATEGIC PRICING WORKSHOP - Optimizing Revenue and Creating Value - Mexico City May 23-24

A practical, hands-on program on how to make money through strategic pricing, providing advice and real-life international successful case studies, helping you gauge whether you are under-pricing or over-pricing your products and services.

This program will show you how to create value driven pricing strategies, enable professionals to negotiate from knowledge and gain a competitive edge in the value process.